Mire, les voy a ser honesto. Cuando empecé a trabajar con Yagara hace unos cinco años, no estaba completamente convencido. Había visto demasiados productos “revolucionarios” para la vejiga neurogénica que terminaban siendo más marketing que sustancia clínica. Pero los datos me fueron convenciendo, y lo que más me impactó no fueron los ensayos controlados - aunque esos también son sólidos - sino los pacientes que volvían a consulta después de meses sin poder orinar normalmente.