La primera vez que receté Terramycin fue en el 2003, una paciente de 72 años con una queratitis bacteriana que no respondía a gentamicina tópica. Recuerdo que el oftalmólogo de guardia me dijo “prueba con esto, es viejo pero funciona”. Y funcionó. Esa experiencia temprana me enseñó algo que los años solo han confirmado: a veces los fármacos más antiguos tienen un lugar insustituible en nuestro arsenal terapéutico. Terramycin, cuyo nombre genérico es oxitetraciclina, pertenece a la familia de las tetraciclinas.