Mira, déjame contarte algo que aprendí a las malas. Hace unos años, una paciente de 62 años, llamémosla Marta, llegó a mi consulta con una DMO de -2.8 en cadera. Había probado bifosfonatos pero los toleraba fatal - reflujo, náuseas, esa sensación rara en el estómago. Me pidió alternativas. Le mencioné Reosto, un fitofármaco ayurvédico que había visto en algunos congresos pero del que no tenía mucha experiencia directa. La verdad, estaba escéptico.