Mire, cuando empecé en dermatología hace unos veinte años, el manejo de la escabiosis era bastante más limitado de lo que es hoy. Recuerdo claramente a una paciente, María, de 42 años, que llegó a mi consulta con un prurito intenso que la mantenía despierta por las noches. Había probado todo tipo de cremas hidratantes, antihistamínicos orales e incluso remedios caseros que su abuela le había recomendado. Nada funcionaba. Cuando finalmente identificamos los túneles escabióticos en los espacios interdigitales de sus manos, supe que necesitábamos un tratamiento tópico efectivo.