Mire, voy a ser honesto con usted desde el principio. La digoxina es uno de esos fármacos que llevan décadas en el mercado y que, francamente, muchos médicos jóvenes ya no saben usar bien. Yo mismo tuve que aprender a respetarlo después de un par de sustos en la residencia. No es un medicamento sencillo, pero cuando se usa correctamente, sigue siendo una herramienta valiosísima en nuestro arsenal terapéutico cardiovascular.