Mire, voy a ser honesto con usted desde el principio. Cuando empecé mi residencia en infectología, allá por los 90s, Cleocin era ese fármaco que veías en los protocolos pero del que nadie hablaba mucho. Como ese colega callado que de repente resuelve el caso más complicado del servicio. Y con los años, créame, he aprendido a respetarlo profundamente. Cleocin, cuyo principio activo es la clindamicina, pertenece a la familia de los antibióticos lincosamidas.