Mire, llevo más de 22 años viendo pacientes con vértigo en mi consulta de otoneurología. Y déjeme decirle algo: el Antivert (meclizina) ha sido, por décadas, uno de esos medicamentos que uno receta casi con los ojos cerrados. Pero la realidad es más compleja de lo que parece en la superficie. Cuando empecé mi residencia, recuerdo claramente a mi mentor, el Dr. Ramírez, un tipo cascarrabias pero brillante, que me dijo: “Mira, el Antivert no cura nada, pero hace que el paciente no quiera arrancarse la cabeza.