Bueno, empecemos por el principio. Glycomet no es un nombre que apareció de la nada en mi formulario de medicamentos. Lo conocí hace unos quince años, cuando todavía era residente de endocrinología en el Hospital Clínico de Barcelona. Un paciente, Don Manuel, de 62 años, panadero jubilado, llegó con glucemias de 280 mg/dL y una HbA1c del 11.2%. Había probado dieta, ejercicio, y hasta “tés milagrosos” que le vendía su vecina.